Es una de las tantas consignas que se escuchan en las
diversas manifestaciones en contra de la Dictadura de Nicolas Maduro.
Aunque este grito no es reciente, sino que se viene
escuchando desde los tiempos del difunto y ex presidente Hugo Chávez, es ahora
en tiempos recientes que ha tomado más fortaleza ante la Crisis socioeconómica que está atravesando Venezuela. La dictadura
actual no quiere aceptar o simplemente se hace de la vista de gorda de los
hechos, buscando culpables en otros lados sin admitir que parte del caos
económico que pasamos actualmente inició con un: ¡Exprópiese! En cadena
nacional por parte de Chávez.
Una crisis que ha convertido lo que debería ser algo normal
en una sociedad, en otra cosa más que actos de populismo y politiquería barata
que alborota las masas, creando adulación a las personas que precisamente han
destruido poco a poco nuestra sociedad venezolana.
No sé si es sorpresa o tristeza ver cómo hacen politiquería
gobernadores y alcaldes con acciones simples. El que hagan fanfarrea de llevar
insumos a un hospital cuando es su deber (a través de las respectivas
instituciones) que esto se realice de forma continua. Acepto que se hagan actos
políticos si van a inaugurar una nueva ala del hospital o abrir un nuevo
servicio de resonancia, o traer equipos de alto nivel, pero hacer un revuelo
cuando se trae es alcohol, gasa, inyectadoras, ligas… Insumos que deberían
llegar con regularidad y sin problemas al hospital. Pues ¡NO! Eso sería
aplaudir a la incompetencia.
Estamos tan mal que hasta incluso se celebra con gran emoción
el recibir comida. Como si estuviéramos pasando un desastre natural a gran
escala, o saliendo de una guerra que destruyó nuestros campos e industrias.
¡NO! Cómo es posible es que se aplauda la ineptitud de un gobierno que le quito
la normalidad al pueblo venezolano. Porque el venezolano de a pie, ese el de
clase obrera que tanto dice el chavismo defender, y es que la mayoría de
venezolanos no hacía mercado (venezolano en la urbe) sino que compraba su
comida diaria en la carnicería, bodega, panadería del barrio. Los famosos “mandados”,
“Luis ve a la bodega y tráeme un kilo de arroz para el almuerzo”; “María, dile
al panadero que me fíe unos panes que el viernes se los pago”; “José ve a la
carnicería de la esquina y trae medio kilo carne molida para hacer unas
empanaitas para la cena”. Esa era la normalidad del Venezolano de a pie, porque
la extinta clase media, o alta (que hoy deberíamos llamar clase Chavista
enchufada que se da lujos de hacer compras en nuestros vecinos isleños ante la escasez
reinante en Venezuela) hacía sus compras semanales, quincenales o mensuales en
el supermercado.
Hoy día esa gente que destruyó nuestra economía quiere que le
aplauda que me trajo la comida a la puerta de la casa como si yo se lo hubiese
pedido. ¿Acaso antes de esta “Revolución” no podía adquirir estos insumos sin
problemas a la vuelta de la esquina? Y como dije comenzando el año, es hora que cambiemos el hecho en Socialismo por hecho en Venezuela
Por eso hoy más que nunca grito una y mil veces ¿Y cuál
revolución? ¡Si este Gobierno es hambre, miseria y corrupción!
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