viernes, 24 de febrero de 2017

Y cuál revolución si este gobierno es hambre, miseria y corrupción

Es una de las tantas consignas que se escuchan en las diversas manifestaciones en contra de la Dictadura de Nicolas Maduro.

Aunque este grito no es reciente, sino que se viene escuchando desde los tiempos del difunto y ex presidente Hugo Chávez, es ahora en tiempos recientes que ha tomado más fortaleza ante la Crisis socioeconómica que está atravesando Venezuela. La dictadura actual no quiere aceptar o simplemente se hace de la vista de gorda de los hechos, buscando culpables en otros lados sin admitir que parte del caos económico que pasamos actualmente inició con un: ¡Exprópiese! En cadena nacional por parte de Chávez.

Una crisis que ha convertido lo que debería ser algo normal en una sociedad, en otra cosa más que actos de populismo y politiquería barata que alborota las masas, creando adulación a las personas que precisamente han destruido poco a poco nuestra sociedad venezolana.

No sé si es sorpresa o tristeza ver cómo hacen politiquería gobernadores y alcaldes con acciones simples. El que hagan fanfarrea de llevar insumos a un hospital cuando es su deber (a través de las respectivas instituciones) que esto se realice de forma continua. Acepto que se hagan actos políticos si van a inaugurar una nueva ala del hospital o abrir un nuevo servicio de resonancia, o traer equipos de alto nivel, pero hacer un revuelo cuando se trae es alcohol, gasa, inyectadoras, ligas… Insumos que deberían llegar con regularidad y sin problemas al hospital. Pues ¡NO! Eso sería aplaudir a la incompetencia.

Estamos tan mal que hasta incluso se celebra con gran emoción el recibir comida. Como si estuviéramos pasando un desastre natural a gran escala, o saliendo de una guerra que destruyó nuestros campos e industrias. ¡NO! Cómo es posible es que se aplauda la ineptitud de un gobierno que le quito la normalidad al pueblo venezolano. Porque el venezolano de a pie, ese el de clase obrera que tanto dice el chavismo defender, y es que la mayoría de venezolanos no hacía mercado (venezolano en la urbe) sino que compraba su comida diaria en la carnicería, bodega, panadería del barrio. Los famosos “mandados”, “Luis ve a la bodega y tráeme un kilo de arroz para el almuerzo”; “María, dile al panadero que me fíe unos panes que el viernes se los pago”; “José ve a la carnicería de la esquina y trae medio kilo carne molida para hacer unas empanaitas para la cena”. Esa era la normalidad del Venezolano de a pie, porque la extinta clase media, o alta (que hoy deberíamos llamar clase Chavista enchufada que se da lujos de hacer compras en nuestros vecinos isleños ante la escasez reinante en Venezuela) hacía sus compras semanales, quincenales o mensuales en el supermercado.

Hoy día esa gente que destruyó nuestra economía quiere que le aplauda que me trajo la comida a la puerta de la casa como si yo se lo hubiese pedido. ¿Acaso antes de esta “Revolución” no podía adquirir estos insumos sin problemas a la vuelta de la esquina? Y como dije comenzando el año, es hora que cambiemos el hecho en Socialismo por hecho en Venezuela


Por eso hoy más que nunca grito una y mil veces ¿Y cuál revolución? ¡Si este Gobierno es hambre, miseria y corrupción!




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